Una tensa negociación colectiva escaló a una movilización en Valdivia, donde trabajadores que prestan servicios esenciales dentro del penal de Gendarmería.
Se trata de personal contratado por la empresa internacional Newrest, que levantaron la voz y exigen "sueldos dignos" y mejores condiciones laborales en medio de la negociación colectiva.
La protesta fue sido impulsada por el sindicato Compass Valdivia y amenaza con una huelga que podría paralizar servicios críticos.
Claudio Costa, presidente del sindicato Compass Valdivia, detalló a Grupo DiarioSur que la movilización es protagonizada por socios, trabajadores y compañeros que están contratados por la empresa Newrest, una firma internacional que opera a nivel nacional.
“El corazón del conflicto radica en la negociación colectiva, a la cual la empresa no estaría accediendo. Estamos solicitando principalmente tres ítems: el incremento del sueldo base, la mejora en la movilización —argumentando que es un sector rural y el costo es alto—, y un bono psicosocial”, dijo Costa.


Uno de los puntos más sensibles de la negociación es la solicitud del bono psicosocial. Este beneficio, según explicó el líder sindical, busca "solventar las situaciones que pasan dentro de la cárcel".
A diferencia de trabajos en retail o de funcionarios públicos, el servicio dentro del penal expone a los trabajadores a "cosas que no son normales".
Informó que aproximadamente el 70% de los socios trabaja directamente con los internos prestando servicios, como alimentación y aseo. En este contacto, se exponen a situaciones tensas, como peleas entre los propios internos, donde compañeros quedan "al medio" de esos enfrentamientos, visualizando y escuchando hechos que escapan de la vida cotidiana.
A juicio del dirigente el bono psicosocial serviría, por ejemplo, para sostener una eventual consulta psiquiátrica. Si bien hasta la fecha no se han visto "expuestos en ese sentido" a un peligro evidente, pues Gendarmería debe brindar seguridad, la carga psicológica del ambiente es un factor de desgaste para los 164 asociados del sindicato.


La movilización lleva dos semanas de manifestaciones en Valdivia. Mirza Fuentes, asistente social que participó en la protesta, indicó que si bien la empresa ha respondido a algunas inquietudes, el aumento de sueldo solicitado es el punto central que mantiene el conflicto.
Las demandas del sindicato se centran en un incremento de entre un 50% o un 55%, prácticamente el doble, en los ítems principales. Aunque hay conversaciones, la empresa no está accediendo "ni siquiera a un por ciento" de lo solicitado.
El sindicato fijó una fecha límite: el 29 de diciembre. Si no se llega a un acuerdo, se llegaría a una huelga general que implicaría el cese de todos los servicios.
Para la asistente social, esto es de suma importancia, ya que se dejarían de entregar todos los servicios concesionados a la empresa, incluyendo alimentación, reinserción social y aseo dentro del penal.
“Si la empresa no negocia conforme a nuestras necesidades, todo lo que hay de alimentación queda afuera. Eso incluye a gendarmes e internos”, declaró. Recibe nuestras noticias en: WhatsApp | Instagram | Newsletter.
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