Íñigo Martín Silva Casanova tiene 18 años y vive en el sector del Cerro Alegre, en la comuna de Corral. Durante toda su etapa escolar, tanto en la enseñanza básica como en el Liceo Carlos Haverbeck Richter, mantuvo un compromiso constante con el estudio, reconociendo que la disciplina académica tendría influencias positivas en su futuro.
Su rutina diaria, especialmente durante el último año, estuvo marcada por la superación de las barreras geográficas propias de su zona.
En su familia, compuesta por su madre Judith Casanova, su padre Hugo Silva y su hermano mayor Bastián, este logro es visto con orgullo y algo de sorpresa.
Según relata el joven a Diario de Corral, en su grupo familiar no hay jóvenes que hayan seguido estudios superiores, lo que convierte su ingreso a la universidad en un paso importante para su entorno cercano.
“Vivo con mi papá Hugo Silva, mi mamá Judith Casanova y mi hermano mayor Bastián. Desde pequeño me ha ido bien en los estudios, pero en la enseñanza media en el liceo me puse más metas sabiendo que iba a tener influencias positivas en el futuro. Mi ramo favorito es Matemáticas; de hecho, en la prueba PAES sobrepasé los 900 puntos”, señala.
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Iñigo comenta que tenía confianza en lograr un buen resultado en la prueba, dado que se había preparado con tiempo durante todo el año. Eso implicaba un esfuerzo extra para trasladarse desde Corral a Valdivia donde asistía al Preuniversitario Pedro de Valdivia.
“Gracias al apoyo del liceo y de los profesores, salía antes de las clases en las tardes. De ahí me iba a tomar la lancha para cruzar a Niebla, tomar luego la micro y llegar a la ciudad donde me iba caminando al preuniversitario. Y asimismo, el regreso. A veces se complicaba porque en invierno las condiciones climáticas no son las mejores y se cerraba la bahía para el paso de las lanchas, pero era parte de las condiciones a las que los corraleños estamos acostumbrados”, indica.
A pesar de los buenos pronósticos, el proceso de preparación fue intenso y requirió de una logística especial para compatibilizar las clases escolares con la formación adicional.
El resultado de esta dedicación se reflejó en su desempeño en la prueba de acceso, donde alcanzó un alto puntaje, lo que sumado a su puntaje de enseñanza media, le permitió postular a la carrera que siempre soñó: Medicina.
Cuenta que postuló exclusivamente a esa opción en la Universidad Austral. “Tenía otras opciones, pero yo la tenía clara. Quería estudia Medicina y no lo dudé. Fui seleccionado en lo que quería y ahora sólo queda poner el empeño en los estudios para que todo salga bien”, declara.
En la comuna de Corral no es habitual que un egresado del liceo local ingrese directamente a esta carrera, siendo un caso poco frecuente en los últimos años; de ahí que su entusiasmo y orgullo de él y su familia crezcan aún más.
Respecto a su futuro profesional, el joven reconoce que le gustaría conocer otros lugares cuando sea un profesional, aunque mantiene su identidad regional.
“Si me dijeran Puerto Natales y Corral, me iría hacia el sur”, confiesa, mostrando su preferencia por las zonas australes. Por ahora, el proceso de ingreso a la universidad marca el fin de una etapa de nervios y el inicio de un desafío que asume con la misma responsabilidad con la que cruzaba el mar cada tarde para estudiar.
“Hubo una etapa en la que estaba nervioso, pero gracias a mi familia y a los profesores salí adelante. En mi casa estaba un poco impresionados, contentos, orgullosos, porque saben el esfuerzo que hubo detrás para poder alcanzar esta meta”. Recibe nuestras noticias en: WhatsApp | Instagram | Newsletter.
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