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¿Valdivia y Chiloé peruanas? La desconocida historia de cuando Lima casi reclama el sur de Chile

Por Pablo Santiesteban / 28 de diciembre de 2025 | 17:45
El poderoso Virreinato de Perú tuvo en su momento bajo su jurisdicción a la ciudad de Valdivia y a la isla de Chiloé, tanto administrativa como militarmente. Crédito: canva.com.
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[#HistoriasDiarioSur] Conoce las conexiones con la nación norteña que, si hubiese querido, podría haber reclamado a la ciudad y a la isla como parte de su territorio. ¿Qué crees que hubiese pasado?
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¿Sabías que tras el proceso de independencia de los países hispanoamericanos Perú pudo haber reclamado a Valdivia y Chiloé como parte de su territorio? Suena descabellado, pero administrativamente podría haber sido posible y, de paso, habría sido un dolor de cabeza para la naciente República de Chile.

Pero ¿por qué pudo pasar esto? Simplemente porque Valdivia y la isla de Chiloé fueron administrativa y militarmente dependientes del Virreinato del Perú, por más de un siglo en el caso valdiviano y dos siglos y medio en el de la isla.

Esta tesis se fundamenta por el principio de derecho internacional del Uti Possidetis Iuris que establece que los nuevos Estados soberanos deben mantener las fronteras internas que tenían sus territorios coloniales al momento de la independencia, preservando límites administrativos coloniales como fronteras internacionales para asegurar la estabilidad y evitar conflictos.

En el caso puntual de Valdivia, la ciudad fue fundada en 1552 y fue parte de la Capitanía General de Chile como corregimiento de Valdivia hasta el 26 de noviembre de 1599, fecha en que fue destruida por las tropas indígenas de Pelantaru y Anganamon y que provocó la huida de la población española por barco hacia Lima.

La relación directa de Valdivia con el Virreinato del Perú se estableció desde febrero de 1645 cuando la expedición de Antonio Sebastián de Toledo y Leiva recala en la bahía de Corral y retoma las ruinas de la ciudad destruida para recuperarla en nombre de la corona española. 

Parte del Virreinato

Sucedió que llegó a oídos del virrey del Perú, Pedro de Toledo y Leiva, que en 1643 tropas neerlandesas se habían establecido en las ruinas de la ciudad y se alarmó ante la posibilidad de que dicha colonia amenazara a las ciudades españolas del Océano Pacífico, por ello encomendó a su hijo Antonio Sebastián, marqués de Mancera, para que recupere Valdivia.

Con esa recuperación, Toledo y Leiva crea el Gobierno de Valdivia y deja como su primer gobernador a Alonso de Villanueva Soberal, quedando un gobierno militar bajo dependencia directa del Virreinato del Perú, aparte de la Capitanía General de Chile, en especial para recibir el Real Situado desde Lima.

Sin embargo, también hubo intenciones de que Valdivia retornara a la administración de la Capitanía General de Chile. Según el libro Historia de Valdivia [2007] por solicitud del capitán general de Chile, el rey emitió la Real Cédula del 9 de abril de 1662, mandando restituir el gobierno de Valdivia a la jurisdicción de la Gobernación de Chile, pero la orden no fue cumplida por el virrey. 

El 30 de marzo de 1676 el rey de España volvió a ordenar la transferencia a la jurisdicción chilena, reservándose el derecho a nombrar al gobernador y otros puestos, hasta entonces designados por el virrey. 

Ante la protesta del virrey, se lo volvió a ordenar el 19 de diciembre de 1680, para finalmente el 30 de noviembre de 1682 pasar a la jurisdicción chilena en los aspectos de gobierno, pero no en los militares, cuyos cargos permanecieron provistos por los virreyes del Perú hasta la emisión de la Real Cédula del 17 de septiembre de 1740, fecha en la cual pasó a depender completamente de la Capitanía General de Chile.

Pese a ello, Valdivia continuó supervisada por el virrey del Perú, «en lo que miraba a las asistencias del situado i demas jéneros de que necesitase aquel presidio para su socorro», según indica un documento emitido desde Lima.

En el caso de la Gobernación de Chiloé, esta existió desde 1567, dependiendo de la Capitanía General de Chile, pero en 1788 pasó a depender directamente del Virreinato del Perú hasta la disolución de esta y la proclamación de la República del Perú en 1824.

¿Valdivia y Chiloé peruanas?

Primero hay que recordar que los patriotas de Chile lograron tomar el poder después de la Batalla de Chacabuco el 12 de febrero de 1817 y afianzaron la independencia del país con la Batalla de Maipú del 5 de abril de 1818. Perú, en cambio, logró expulsar a los realistas y afianzar su independencia -y de paso de toda América del Sur- con el triunfo en la Batalla de Ayacucho del 9 de diciembre de 1824.

La República de Chile sumó a su territorio a la ciudad de Valdivia con la toma que perpetró lord Thomas Cochrane junto a Jorge Beauchef el 5 de febrero de 1820, un fuerte golpe para el Virreinato de Perú que ya empezaba a derrumbarse.

En el caso de Chiloé, la isla pasó a manos de la República de Chile desde el 30 de agosto de 1826, cuando el Virreinato ya era historia.

De acuerdo al principio de Uti Possidetis iuris, la naciente República de Perú pudo hacer valer su derecho sobre Valdivia y Chiloé, pero como fue Chile el que tomó por las armas ambas plazas perdió la posibilidad de reclamarlas, esgrimiendo el derecho internacional.

Otros puntos que pudieron haber confabulado contra Perú fue la distancia con esas posesiones y las complicaciones políticas internas en los albores del país hermano.

Conexiones históricas con Perú

Muchos caballeros españoles procedentes de Perú llegaron a Valdivia en la época de la colonia, acompañando a Pedro de Valdivia o en años posteriores. Con la destrucción de la ciudad en 1599 la mayoría de los valdivianos huyeron a Lima y nunca más regresaron, pero fueron aporte en el Virreinato del Perú, tal fue el caso de Francisco de Godoy que llegó a ser obispo de Huamanga y Trujillo en Perú.

Otros casos de valdivianos que destacaron en la sociedad peruana de la colonia fueron los de Francisco de Herrera y Sotomayor que disfrutó de una beca otorgada por el Virrey marqués de Montesclaros; las hermanas Sarmiento de Villacorta que fueron a dar al Cuzco y se casaron con ricos caballeros españoles, o doña Isabel de Rosa que se casó con un sobrino del virrey Velasco.

En otro contexto, en 1820, fue un oficial peruano el que fue parte de la avanzada que atacó los fuertes de Corral y Valdivia, se trató del teniente Francisco de Vidal que junto a siete soldados abrió camino a las tropas de Cochrane y fue calificado de héroe por el mismo almirante escocés y por el mayor Jorge Beauchef.

Este soldado peruano, con el tiempo llegó a ser presidente de la República de Perú entre 1842 y 1843.

Pese a que desde 1810 el Virreinato del Perú entró en decadencia, igual era el centro de la influencia realista en toda Sudamérica y esa influencia abarcó desde Panamá hasta Chile, incluso sumando a las provincias del Río de la Plata.

La isla de Chiloé, en propiedad, fue el último bastión realista en América del Sur y que, indirectamente, dependía del fenecido Virreinato.  Recibe nuestras noticias en: WhatsApp | Instagram | Newsletter.

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