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Por Pablo Santiesteban , 1 de mayo de 2022 | 09:43

Cómo celebró Valdivia el 1 de mayo de hace 100 años

Atención: esta noticia fue publicada hace más de 17 días
A comienzos del siglo XX Valdivia era una ciudad industrial y con una gran presencia de trabajadores que daban vida a sus empresas. Crédito: archivo del fotógrafo Rodolfo Knittel.
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El Día del Trabajador se conmemora oficialmente en Chile desde el 1 de mayo de 1931 por decreto del Presidente Carlos Ibáñez del Campo, aunque la festividad ya se celebraba desde hace más de 100 años por los trabajadores y trabajadoras del país.

Así, el 1 de mayo de 1922, en Valdivia se festejó la denominada Fiesta del Trabajo, tal como lo consignan notas de prensa de la época como las del diario La Aurora, fundado en 1909.

Hace exactos 100 años, los periódicos contaban que en Valdivia se creó un comité para conmemorar este día, comité que aseguraban, era integrado por trabajadores de conocidas empresas, aunque sin mayores detalles.

De acuerdo a la edición de La Aurora, que contenía cuatro páginas, hay una crónica fechada el 2 de mayo que entrega datos de las actividades que este comité realizó, desde lo social a lo deportivo, destacando una visita a la cárcel para ver a los “compañeros” que habían caído en desgracia.

Cárcel, hospital y fútbol

La Aurora detalló que el 1 de mayo de 1922 el comité Fiesta del Trabajo realizó a las 10:30 de la mañana, una visita a la cárcel y “se sirvió sandwichs, cigarrillos y otras especies” a los presos de la cárcel, mientras que un miembro de la comisión de festejos dirigió la palabra a los internos. 

También otro grupo del comité visitó el hospital y se entregaron obsequios a niños que estaban internados.

A las 11:30 se inició un torneo de fútbol en la cancha Küllmer con la participación de los clubes amateurs Nacional, Arco Iris, Lord Cochrane y General Lagos, consignando la crónica de La Aurora “el mal estado de la cancha”.

El mitin

Por la tarde de ese 1 de mayo de 1922, varios trabajadores valdivianos se reunieron en la Plaza de la República donde se dio la “palabra autorizada de algunos oradores”. La plaza estaba en el mismo lugar que en la actualidad y con la misma glorieta que fue construida después del gran incendio de 1909, siniestro que afectó a casi todo el barrio centro .

No obstante, La Aurora constató la “nota discordante”, pues un individuo de apellido Delgado que según indica el medio escrito: “no figuraba en los inscritos para hablar y no pertenece a ninguna colectividad ocupó la tribuna para hacer gala de una fraseología burda y estúpida, lanzando algunos improperios contra el clero y la iglesia católica”. 

Asimismo se informó que el club musical el Ferrocarril hizo una retreta en los andenes de la estación para posteriormente pasar al hotel de propiedad de Otto Brünning, ubicado en avenida Ecuador, donde les ofrecieron “un espléndido lunch”. 

En aquellos años, la estación de ferrocarril tenía un gran movimiento de personas y era un centro neurálgico de actividad laboral de todo tipo. Hoy el barrio estación ya no es lo mismo desde que no hay viajes interciudades en trenes.

El paseo de los huerfanitos

Otra crónica de La Aurora relata cómo algunos empresarios realizaron un paseo a Niebla de la casa de huérfanos.

La Aurora constata que el vecino Federico Riedemann invitó a los niños y a las religiosas a pasar un día en su quinta de Niebla.

Los pequeños zarparon en un vapor de la empresa Oettinger y hermanos, pues cabe recordar que en aquellos años no existía carretera para viajar al balneario y la única manera era contratando una embarcación. Por lo mismo, viajar a Niebla era un privilegio de pocos a comienzos del siglo XX.

La Aurora relató: “el trayecto a Niebla lo hicieron en medio de la mayor alegría, pues los huerfanitos a cada instante entonaban alegres canciones”.

A las 9:30 los pequeños desembarcaron en Niebla y fueron atendidos en el Hotel Riedemann con un desayuno, en seguida visitaron las playas y realizaron juegos, almorzaron nuevamente en el hotel y volvieron a pasear a la playa, fuerte, la plaza Caupolicán, el faro y todos los sitios atrayentes de posee Niebla, según relata la crónica.

La Aurora comentó que tras tomar la once los niños volvieron a Valdivia y cuando pasaban a la altura del islote Haverbeck fueron saludados por hurras desde una lanchita a gasolina por el presidente del Gremio de choferes, Juan Pradines, y varios otros choferes que fueron a encontrarlos para conducirlos en auto desde el malecón a la casa.

Con los años este paseo fue una tradición que fueron heredando muchas empresas o instituciones para los niños de la Casa de Huérfanas y posteriormente el Hogar Villa Huidif. Un bello gesto que se hacía hace más de 100 años en la ciudad.

Más actividades

El comité Fiesta del Trabajo prosiguió con sus actividades el 2 de mayo con una visita a la Casa de Huérfanas, según constata otra crónica del diario La Aurora del 3 de mayo de 1922. En aquella visita a la llamada Casa de Huérfanas, el comité entregó dulces, golosinas y frutas a las niñas.

No aparece la ubicación de la Casa de Huérfanas, que fue fundada en 1907 por la Congregación de la Inmaculada Concepción, pero con el correr de los años, el lugar se transformó en el actual colegio Nuestra Señora del Carmen, ubicado en la actual calle Eleuterio Ramírez del barrio Regional.

“La superiora del asilo R.M. (Reverenda madre) Sor Orencia atendió cortésmente a los iniciadores de tan laudable iniciativa, agradeciendo la manifestación tributada a las huerfanitas”, se lee en La Aurora.

También el comité se trasladó al cementerio a entregar flores sobre las tumbas de los obreros que “en vida lucharon noblemente por generalizar la Fiesta del Trabajo”, relata la crónica.

Los deportes

En la crónica del 3 de mayo de 1922, en la página deportiva aparece que la final del torneo de fútbol la disputaron los clubes General Lagos y Arco Iris con triunfo del elenco del general.

También se llevaron a cabo carreras pedestres en distintas distancias, así en los 800 metros La Aurora informó que el vencedor fue Carlos Gutiérrez, segundo fue Manuel Urrutia y tercero un tal B. Paredes.

En la distancia de los 1.500 metros venció Benigno Paredes, segundo fue otra vez Carlos Gutiérrez y tercero remató F. Hernández. También hubo una carrera infantil para los hijos de los trabajadores.

Las crónicas dejan en evidencia la organización de los trabajadores valdivianos como grupo social, antes de que el Estado Chileno, decretara la oficialización del Día del Trabajador en recuerdo de los mártires de Chicago de 1886 y el inicio de la lucha por los derechos laborales.

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